Casa Leo por dentro: así es nuestro alojamiento a las puertas del Pirineo Aragonés
Casa Leo es de esas casas donde entras, dejas la mochila y ya bajas el ritmo sin darte cuenta. La Puebla de Castro y su calma tienen toda la culpa.
ALOJAMIENTO
1/1/20262 min read


Habitación principal
La habitación grande es la de dormir bien, que al final es lo importante. Cama doble, sábanas limpias y, en invierno, nórdico del bueno porque aquí por las noches refresca de verdad. Espacio para dos personas sin pelearse y armario para que no vivas con la maleta abierta todo el fin de semana (que también cansa).


Habitación pequeña
La habitación pequeña es discreta, práctica y sincera. Cama nido para una persona (aunque todos sabemos que podrían dormir dos, pero la licencia manda). Tiene su armario, sábanas, nórdicos y alguna manta extra por si eres de los que siempre pasan frío aunque sea agosto.


Baño
El baño tiene lo que tiene que tener y nada raro. Bañera para ducha rápida o para remojarte después de una ruta, toallas, jabón de manos y de ducha, papel higiénico (sí, dejamos más de uno) y un secador pequeño que cumple su función. También encontrarás los utensilios de limpieza, porque aquí creemos en dejar las cosas como a uno le gustaría encontrarlas.


Salón comedor y cocina
Todo el espacio es abierto, porque nos gusta que la casa respire. Cocina completa con frigorífico grande, placa para cocinar, utensilios y dos tipos de cafetera: italiana y de cápsulas compatibles con Nespresso, para que no haya discusiones matutinas. Dejamos lo básico para empezar: estropajo, jabón, trapo y bolsa de basura. En el comedor hay mesa plegable, un sillón, un sofá cama y una tele pequeña que no es smart TV, pero tiene HDMI por si vienes con portátil. Y sí, hay juegos de mesa por si el tiempo decide ponerse pirenaico.




Terraza
La joya tranquila de la casa. Terraza de 22 m² con mobiliario de madera, pensada para sentarte sin prisas. Los cojines están guardados dentro para que duren más, pero cuando los sacas, aquello se convierte en modo chill total. Ideal para desayunos largos, leer, o simplemente no hacer nada (que también es un plan).
Casa Leo no es un hotel ni pretende serlo. Es una casa tranquila en un pueblo pequeño, para dormir bien, salir a la montaña, volver con hambre y sentarte sin prisas en la terraza.
Si buscas eso, probablemente aquí estés como en casa.